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Sabiduría – AJAHN CHAH

Posted in ALIMENTAR EL ALMA, Sabiduría - AJAHN CHAH on 06/20/2010 by maytep

LA SABIDURÍA SEGÚN  AJAHN CHAH

SOBRE LA MEDITACION

        No digas que no tienes tiempo para meditar. Si tienes tiempo para respirar, tienes tiempo para meditar. La meditación es tan importante como la respiración.

      No te excuses diciendo que porque enfermaste no pudiste practicar. Si no practicas cuando la muerte está cerca; entonces, ¿cuándo lo harás?

         No practiques sólo cuando estés lleno de energía y de humor para hacerlo. En los momentos de mayor desgano y de menor interés es cuando más necesitas meditar.

           No se medita para obtener algo; la meditación se practica para quitarse cosas de encima. Medita con desprendimiento, no con deseo. Procura que tu práctica te ayude a dejar ir, no a incrementar tus apegos.

        Para meditar no tienes que ir al santuario ni al monasterio. El mejor lugar para meditar es tu corazón.Te recomiendo que, cuando termines tu sesión, no pienses que dejaste de meditar. Sólo di que cambiaste de postura.

Sobre la muerte, hace los siguientes comentarios:

    No llores cuando te encuentres junto al lecho de un moribundo. Si de veras quieres llorar, hazlo cuando nace una persona; porque si no hubiera nacimiento, no habría muerte ni sufrimiento.

Si no comprendes la muerte, te puedes pasar la vida lleno de confusión.

        Si tu entrenamiento es el adecuado, no te atemorizará la enfermedad ni te alterarás cuando la muerte llegue.

Refiriéndose a la mente, expresa:

     Si tu mente es feliz, serás feliz en cualquier lugar en el que estés.

     La mente es intrínsecamente tranquila. La ansiedad y la confusión no son parte de ella.    La mente no es como el cuerpo que tienes que moverlo para ejercitarlo. La mente se ejercita aquietándola.

Refiriéndose al Dharma, dice:

No te esfuerces por atrapar las ideas que escuches ni por retener en la memoria la información.

 Sosiégate. Deja que el Dharma fluya dentro de tu corazón y se manifieste por él mismo.

 Mantente abierto a su fluir y te darás cuenta de que lo que está listo para ser retenido, se retendrá.

 Escucha las Enseñanzas con el corazón, no con los oídos. 

  La única magia verdadera es el Dharma. Las demás magias son sólo ilusiones que te distraen del verdadero juego. Si tu contacto con el Dharma es a través de palabras, de libros o de escrituras, sólo te estás relacionando con lo que se dice del Dharma, no con el verdadero Dharma

 Si tu cuerpo hablara, te diría: «Tú no eres mi dueño». En realidad te lo está diciendo todo el tiempo; pero como no entiendes el Dharma, no estás capacitado para comprenderlo.

 Si tu cuerpo realmente fuera tuyo, te obedecería si le ordenaras: «¡No envejezcas!» o «¡Te prohibo que te enfermes!»

 Si no estás consciente de que tu aliento entra y sale de tu cuerpo, es porque vives muy lejos de ti mismo.

Se refiere a la impermanencia haciendo las siguientes reflexiones:

Las cosas tienen un curso natural. Nada puede impedir que los objetos sigan su propio y espontáneo desenvolvimiento.

 Observa tus muelas: aunque contrates un dentista para que te las cuide, finalmente, ellas seguirán su curso natural que es el deterioro y la destrucción.

No te resistas al cambio. No puedes impedir que las cosas se modifiquen.

 ¿Acaso puedes permanecer en una interminable inhalación sin exhalar?

Con respecto de la paz interior, asegura:

No te angusties tratando de encontrar la paz. Cuando tu corazón esté listo, ella vendrá a buscarte a ti.

Sobre el aferramiento se expresa con dureza; pues, si nos descuidamos, hasta del Dharma podemos sentir apego. Dice:

Quedarse atrapado en la serenidad que produce la meditación, es peor que atascarse en el pantano de la inquietud.

Porque de la cárcel de la confusión todos queremos escapar; en cambio, la calma de la tranquilidad interior puede producir un terrible apego

Otros comentarios que aparecen en sus  libros son:

    Aunque te escondas de los demás cuando haces algo indebido, siempre estarás tú allí siendo testigo de lo que haces.

     No viajes desesperado tratando de encontrar lugares de mucha espiritualidad. Lo que realmente buscas está dentro de ti.

     Aunque te sientes en el mismo lugar en el que Buda se iluminó, no por eso estarás más cerca de la verdad.

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